El deseo de la compañía Walt Disney de poseer un equipo en la NHL (como parte de su inversión en las grandes ligas americanas, que continuaría en la Major League Baseball con Los Angeles Angels of Anaheim se hizo realidad en 1993 con la creación de los Anaheim Mighty Ducks. El equipo recibía el nombre de una película de Disney estrenada en 1992, The Mighty Ducks, protagonizada por Emilio Estevez y que en España se llamó Somos los mejores.
El equipo de Anaheim tendría como hogar el Anaheim Arena (después conocido como Arrowhead Pond y actualmente Honda Center), un recinto construido para la ocasión muy cercano, por supuesto, a Disneyland.
Con la elección de Paul Kariya como número 4 del draft de 1993, se ponía en marcha deportivamente la nueva franquicia. Como todo equipo de nueva creación, los primeros años se centraron en conformar un equipo competitivo soportando con paciencia y visión constructiva los malos resultados.
El primer paso adelante importante se dió en Febrero de 1996, con el traspaso que trajo a Anaheim a Marc Chouinard y, sobre todo, Teemu Selanne, procedentes de Winnipeg Jets, a cambio de Chad Kilager y Oleg Tverdovsky. Los dos recién llegados enseguida formaron un trío maravilloso con Kariya, liderando a los Mighty Ducks hasta sus primeros Playoffs en la temporada 1996-97. En su primera incursión en post-temporada, Anaheim superó la primera ronda venciendo por 4-3 a Phoenix Coyotes, siendo barridos después Detroitpor 4-0 en semifinales de conferencia. Los Red Wings volvieron a ser sus verdugos dos temporadas después en la primera ronda de los playoffs de 1999. Se comenzaban a escribir los primeros capítulos de una rivalidad que cada vez va tomando más importancia y carga emocional con habituales series de Playoff cargadas siempre de tensión y dureza.
Tras la segunda aparición en las eliminatorias por el título, Anaheim entró en un bache de resultados que le dejó fuera de la lucha por la Stanley Cup hasta la temporada 2002-03. Mientras tanto, se iba generando un equipo que acabaría haciendo historia. Iban llegando al mando de Mike Babcock los Giguere, Pahlsson, Chistov, Rob Niedermayer, Sykora, Ozolinsh, Salei y compañía. Llegaban los Playoffs de 2003 y los Ducks acababan séptimos en la conferencia Oeste.
El destino les había preparado un rival de excepción, Detroit, para comenzar con una de las “Cinderella stories” más destacadas de la NHL. Anaheim se tomaba su particular venganza arrasando a los Red Wings por 4-0 con un espectacular Jean Sebastien Giguere. Después de tumbar a Dallas por 4-2, la figura de Giguere se agigantaba sellando su portería en la final de conferencia ante Minnesota al protagonizar tres shootouts en los primeros tres partidos y recibir un solo gol en el cuarto y definitivo partido de la serie.
En la final de la Stanley Cup, New Jersey se cruzó en el camino de esta historia de ensueño, mostrándose muy superior en su pabellón (Anaheim sólo pudo ganar sus partidos de casa, los dos primeros en la prórroga) y llevándose el trofeo en el séptimo partido por tres goles a cero. A pesar de la derrota, Giguere vió recompensada su actuación con el Conn Smythe Trophy.
Tras semejante hazaña, la deseada continuidad se convirtió en el fin de la primera etapa de la franquicia. El equipo fue desmontándose progresivamente y los rumores de venta de los Ducks comenzaron a sonar con más fuerza. Tras varias ofertas insuficientes en opinión de la Disney, la productora acabó vendiendo los Anaheim Mighty Ducks a Henry Samueli y esposa por 75 millones de dólares. Samueli es uno de los hombres más ricos del mundo gracias al tremendo éxito de su empresa Broadcom Corporation, dedicada al suministro de circuitos integrados.
Samueli quiso separarse de la anterior imagen de la franquicia y comenzó un profundo proceso de remodelación. Empezó por el nombre y el escudo del equipo, desligándose por completo de cualquier relación con la Disney. Se presentaban los nuevos Anaheim Ducks, con logo y colores nuevos, y Brian Burke como nuevo General Manager. Rick Carlyle sustituía a Mike Babcock como head coach.
En el terreno deportivo, las primeras piezas claves del nuevo proyecto de Anaheim llegaban vía Draft con las selecciones de Ryan Getzlaf y Corey Perry en 2003 y Bobby Ryan en 2005. Carlyle tenía clara la identidad que quería inculcar a su equipo. Un conjunto duro, físico, fuerte en defensa, que presiona y asfixia a sus rivales y es capaz de aprovechar los errores del rival y ganar ventaja en los pequeños detalles. En esa idea encajaban dos hombres muy concretos, y la gerencia de los Ducks se puso manos a la obra. En la temporada 2005-06 llegaba Scott Niedermayer y un año más tarde se unía Chris Pronger.
Carlyle tenía todo lo necesario para poner su plan en práctica. Y ese plan resultó ser la receta del éxito. Con un comienzo de temporada para la historia, manteniéndose invicto durante los 16 primeros partidos (12-0-4, nuevo récord de la NHL), Anaheim acabó segundo de la Conferencia Oeste y se hizo con su primer, y hasta ahora único, título de la división Pacífica. En Playoffs caían Minnesota y Vancouver por 4-1 y Detroit, que no podía faltar a la fiesta, por 4-2. Ottawa les esperaba en la final de la Stanley Cup.
Anaheim estaba lanzada, funcionaba como una máquina perfecta y su estilo de juego hacía que pasase por encima de sus rivales de forma inmisericorde. Los Ducks derrotaban a los Senators por 6-2 en el quinto partido de la serie y levantaban su Stanley Cup. Un justo premio para el excepcional bloque que formaban Pronger, Niedermayer, Pahlsson, Guiguere, Selanne, Getzlaf, Kunitz, Moen, McDonald….
Desde entonces, y a pesar de no llegar a alcanzar el nivel de esa temporada, Anaheim se ha convertido en uno de esos equipos a los que nadie quiere ver en su camino. Un conjunto duro (demasiado en ocasiones), unos chicos malos que convierten cada partido y, sobre todo, cada eliminatoria de Playoff, en una terrible guerra.
La última gran batalla tuvo lugar esta pasada temporada (cayeron en primera ronda hace dos años ante Dallas). Como octavos cabezas de serie, los Ducks protagonizaron un histórico upset derrotando por 4-2 a los campeones de la temporada regular, los San Jose Sharks. Joe Thornton y sus chicos, con sus característicos problemas de capacidad competitiva en los momentos calientes, se vieron superados por el carácter y el empuje de sus vecinos californianos. Hacía su aparición estelar el portero suizo Jonas Hiller, mostrándose como un soberbio goalie.
La segunda ronda traería una nueva edición del duelo frente a Detroit. Esta vez la serie, físicamente durísima y repleta de tensión, espectaculares hits y accionen que rozaban la violencia desmesurada, se iba hasta los siete partidos. Los Red Wings, claros favoritos de la Conferencia, sufrieron lo indecible contra el juego físico de la defensa rival y un Hiller colosal, pero consiguieron llevarse el triunfo final.
De cara al futuro, los Anaheim Ducks poseen un grupo de jugadores jóvenes de gran valía: Bobby Ryan, Corey Perry o Ryan Getzlaf son un seguro de continuidad para los californianos. A ellos se ha unido la continuidad un año más -el último de su carrera- de Selanne y la llegada del finlandés Saku Koivu -otro igual que Selanne-. Se notará, eso sí, la baja de Chris Pronger, que marchó rumbo a Philadelphia. En la portería, será todo un espectáculo seguir la lucha por la plaza de titular entre dos grandes goalies como Giguere y Hiller.
Fundación: 1967 Localización: Philadelphia, Pennsylvania Atlantic Division, Eastern Conference Estadio: Wachovia Center (19.519 espectadores) Mascota: - Máximo anotador: Bobby Clarke (1,210 Points) Máximo goleador: Bill Barber (420 Goals)
35 años tuvieron que esperar en Philadelphia hasta poder volver a disfrutar de hockey de primer nivel, desde que los Quakers jugaron su último partido en casa el 17 de marzo de 1931 para ser exactos.
El hombre “culpable” de eso fue Ed Snider, por aquél entonces vicepresidente de los Philadelphia Eagles, que viendo un partido de los Boston Celtics se quedó impresionado de las largas colas que formaban los fans de los Bruins para comprar entradas de los partidos.
Intrigado por eso, empezó con las gestiones para obtener una franquicia en Philadelphia ya que era vox populi que la NHL se quería expandir en Estados Unidos. Un grupo de empresarios liderados por Snider hizo la propuesta a la NHL y el proyecto se aprobó con cierta sorpresa ya que el grupo para implantar una franquicia en Baltimore partía como favoritos.
El 4 de abril se hizo un concurso público para dar nombre al equipo que iba a vestir con los colores de negro, naranja y blanco, inspirado en el alma mater de Snider, la Universidad de Texas. Varios nombres se barajaron como Quakers, Ramblers o Liberty Bells, pero no convencían. A la hermana de Snider, Phyllis, se le ocurrió Flyers después de presenciar una obra de Broadway y a la gente le gusto ese nick. Philadelphia Flyers it is!
Como los demás equipos de expansión, los Flyers pasaban por el Expansion Draft para confeccionar el equipo y se eligieron 20 jugadores, entre los que estaban Bernie Parent, Ed Van Impe, Leon Rochefort o Joe Watson y el 11 de octubre debutaban en la NHL frente a los California Seals, perdiendo por 5-1. Como los equipos de expansión estaban todos en la misma división, los Flyers se proclamaron campeones de dicha división con un record de .500, metiéndose así en Playoffs en su primera temporada. Pero ahí los St. Louis Blues acabaron con sus aspiraciones ganando la serie en siete partidos. La siguiente temporada no fue muy exitosa y Snider le dijo al GM Bud Poile que había que reforzar el equipo con jugadores más grandes y agresivos. Así se draftearon la temporada siguiente a un joven prometedor Bobby Clarke y al que sería el enforcer Dave Schultz. Pero ni con la aportación de estos dos jugadores el equipo mejoraba sobre el hielo en la temporada 71-72 y se fallaba en el último partido de la temporada al perder contra los Buffalo Sabres, que acabarían en Playoffs en lugar de los Flyers. Sería la última vez en 18 años que los de Philadelphia se perderían la gran cita para la Stanley.
En la 72-73 nacería uno de los equipos más conocidos de la historia de la NHL: los Broad Street Bullies.
Fueron los periodistas Jake Chevalier y Pete Cafone quiénes bautizaron a los Flyers así en el Philadelphia Bulletin el 3 de enero del 73 por ser uno de los equipos más duros de la NHL. Clarke se convertió en el jugador más joven en ser nombrado capitán de un equipo y se convertiria en el MVP de la temporada, llevandose el Hart Trophy y Rick McLeish en el primer Flyer en anotar más de 50 goles en una temporada. También ganaron su primera serie de Playoffs al derrotar a los Minnesota North Stars en seis partidos, aunque después ya poco pudieron hacer contra los Montréal Canadiens, perdiendo la serie en cinco.
En la offseason volvía un original Flyer, Bernie Parent, y los de Philly intentaban retar a los equipos más fuertes de la liga ganando su división con un récord de 50-16-12. Parent se hacía con el Vezina (eso si, compartido con el goalie de los Blackhawks, Tony Esposito) ganando 47 partido en la regular season, un récord que se mantuvo durante 33 años.
Llegaban los playoffs y los Flyers se desacían por la vía rápida de los Atlanta Flames y en las semifinales se enfrentaban a los Rangers, llevándose la serie por 4 a 3. Ya en la final esperaban los Bruins de Bobby Orr pero Bernie Parent estuvo genial en toda la serie y los Flyers se hacían con su primera Stanley Cup en seis partidos. Parent, que se llevó un shutout en el sexto partido se adjudicaba el Conn Smythe Trophy de la final.
En la 74-75 los Broad Street Bullies seguian con su estilo y Dave Schultz batía su propio récord de Penalty Minutes con 472. Clarke dominaba la liga y se llevaba su segundo Hart y Parent hacía lo mismo con el Vezina. Los Flyers mejoraban su récord anterior y conseguían un 51-18-11 que era el mejor registro de la liga en aquel año. Ya en Playoffs, los Flyers barrían los Toronto Maple Leafs en cuatro partidos y ganaban una serie igualadísima contra los NY Islanders en siete. En la final por la Stanley contra los Buffalo Sabres se ganaron los dos primeros partidos en el Spectrum pero se perdían los siguentes dos (uno de ellos en el famoso Fog Game). Los Bullies conseguían el quinto partido de forma convincente y en el sexto Parent repitió shutout para llevarse su segundo Conn Smythe Trophy consecutivo y los Flyers se llevaban otra vez la Stanley.
Los Flyers seguían dominando la liga en la siguiente temporada y alcanzaban su récord de franquicia con 51-13-16, pero el highlight de la temporada seguramente sería el partido que jugaron contra el CSKA de Moscú el 11 de enero del 76. El CSKA era por aquel entonces la pieza angular del increíble equipo de la Unión Sovietica. Los Bullies, fiel a su apodo, intimidaron y castigaron a los rusos hasta tál punto que su Coach, Kostantin Loktev, incluso retiró a su equipo del hielo por la extrema dureza empleada por los Flyers. Pero después de amenazarles con dejarlos sin sueldo, los rusos volvieron al hielo y acabaron perdiendo por 4-1. Fue el único partido que perdieron los rusos en la gira de la Super Series 76. El coach de los Flyers, Fred Shero, diria despues de ese partido que son “World Champions”.
Ya volviendo a la acción de la regular season de la NHL, los Bullies continuaban ganando y la línea formada por Clarke, Reggie Leach y Bill Barber (también llamada LCB-line) estableció un récord al anotar entre los tres 141 goles. Clarke ganaba su tercer Hart con 119 puntos (récord de la franquicia). Pero en playoffs ya no dominaban. En la primera ronda pasaban en siete duros partidos contra los Leafs y en cinco contra los Bruins para encontrarse con los Habs en las finales. Pero sin Bernie Parent lesionado y contra unos Habs al principio de una gran etapa, los Flyers fueron barridos. Aún así, Reggie Leach se llevó el Conn Smythe al anotar 19 goles en 16 partidos de Playoffs.
Destronados de la Stanley, los Broad Street Bullies poco a poco llegaban a su fín. Dave Schultz fue traspasado a los LA Kings y el Head Coach Fred Shero firmaba por los NY Rangers.
Los Flyers seguían siendo competitivos en la regular, pero el éxito en Playoffs ya no llegaba como antaño, perdiendo dos años seguidos contra los Boston Bruins.
Bob McCammon y después Pat Quinn tomaron las riendas en el banquillo y Bernie Parent sufrió una lesión en el ojo que acababa con su carrera. En la 79-80 los Flyers parecían resurgir y establecieron un récord en el deporte norteamericano que sigue vigente hasta la fecha al permanecer imbatido durante 35 partidos (25-0-10) antes de perder 7-1 contra los North Stars de Minnesota. Ya en Playoffs, se tomaron la revancha contra Shero y los Rags y se deshacieron de un joven Gretzky contra los Oilers, pero en la final no pudieron con el powerhouse que eran los NY Islanders por aquél entonces.
Pocos quedaban ya de la vieja guardia de los Bullies y fueron reemplazados por gente como Brian Propp, Tim Kerr, Dave Poulin y Mark Howe, que se convertiría en un fan-favorite instantáneamente. Los Flyers llegaban a playoffs pero ahí perdían a las primeras de cambio y al final de la temporada 83-84 el ídolo local, Bobby Clarke, se retiraba para convertirse en Vicepresidente y General Manager del equipo.
Mike Keenan, un coach relativamente desconocido en aquél entonces, tomaba las riendas detrás del banquillo y con él y la ayuda del goalie sueco Pelle Lindbergh, que se llevaría el Vezina, los Flyers parecían retomar el rumbo ganando 53 partidos y barriendo en los Playoffs pero los Oilers de Gretzky los frenaron en 5 partidos.
Ya en la siguiente temporada, los Flyers parecían favoritos otra vez pero la fatalidad volvía a Broad Street. Pelle Lindbergh moría al estampar su Porsche contra una escuela en New Jersey en estado alcoholizado el 11 de noviembre de 1985. Fue el primer jugador elegido para un All-Star postmortem.
Los Flyers intentaron sobreponerse y llegaban a Playoffs donde, ya exhaustos, cayeron contra los Rangers en cinco partidos.
Fue en la siguiente temporada donde se hacían con otro goalie legendario, Ron Hextall, que se convertiría en el Vezina en su primera temporada, al igual que Parent y Lindbergh hicieron antes. Hextall era un excelente goalie, pero tenía la tendencia a perder los nervios muy a menudo.
Los Flyer se volvian a meter en las finales por la Stanley ganando a los Montreal Canadiens en la final de la Wales Conference, con “show” de Hextall incluido . Pero en la final volvieron a caer contra los Oilers de Edmonton y, curiosamente, al igual que ya habia pasado en el 76 con Reggie Leach, Ron Hextall fue nombrado Conn Smythe a pesar de que los Flyers perdieron en siete partidos.
Ya a partir de ahí los Flyers fueron de más a menos. Hextall se convertió en el primer goalie en anotar un gol al meter un empty netter contra los Bruins el 8 de diciembre de 87, gesto que repitiría en playoffs. Pero ahí los Flyers dejaron escapar una ventaja de 3 partidos a 1 contra los Washington Capitals y en el septimo partido se perdia 5-4 en OT después de ir ganando por 3-0. Keenan fue despedido y sustituido por Paul Holmgren.
Poco después, en la temporada 89-90 los Flyers no se clasificaban para playoffs por primera vez en 18 años. Clarke, que estaba en la organización desde el 69 era despedido como GM y se fue a los North Stars y Hextall jugaba muy pocos partidos entre sanciones y lesiones.
Hubo muchos movimientos en las próximas temporadas. Rod Brind’amour, Mark Recchi, Kevin Dineen entre ellos, pero no fue hasta el movidito verano del 92 que los Flyers volvieron a primera plana. Los equipos se peleaban por “The next One” que no era otro que Eric Lindros, un híbrido entre Wayne Gretzky y Mario Lemieux, muy corpulento y fuerte, pero con buenas manos y olfato. Los Quebec Nordiques tenían el primer puesto del draft de ese año pero Lindros habia hecho público que no iba a jugar para los de Quebec así que los Flyers y los Rangers empezaban una guerra para hacerse con el nuevo fenómeno. Los Nordiques eligieron a Lindros de todas formas para sacar partido, o forzándolo a jugar para ellos o traspasándolo.
Al final los Flyers se llevaron a Lindros en un trade que dejo a muchos con la boca abierta. Nada más ni nada menos que seis jugadores (Mike Ricci, Steve Duchesne, Ron Hextall, Peter Forsberg, Kerry Huffman y Chris Simon), dos primeras rondas (que resultaron ser Jocelyn Thibault y Nolan Baumgartner) y 15 millones de dólares irían a parar a Quebec a cambio de Lindros. Los comienzos con Lindros no fueron fáciles y no se alcanzaban los playoffs, aún así la Crazy Eight Line de Lindros, Recchi y Brent Fedyk hacía buenos números. Recchi estableció un nuevo récord anotador de la franquicia con 123 y Lindros anotaba 41 goles en 61 partidos.
Pero no fue hasta la 94-95 donde los Flyers de Lindros empezaban a ser competitivos otra vez. Clarke volvía como GM, Terry Murray era elegido como Head Coach y Mark Recchi fue traspasado a los Habs a cambio de John LeClair, Eric Desjardins y Gilbert Dionne. Así nacia otra famosa línea de la historia de los Flyers: la “Legion of Doom”, es decir, Eric Lindros, John LeClair y Mikael Renberg. Eran una mezcla de talento anotador con mucho físico que intimidaba a sus oponentes. Los Flyers volvían a ganar. Lindros se hacia con el Hart Trophy y se volvió a playoffs, donde cayeron contra los New Jersey Devils en la final de Conferencia.
Más de lo mismo para la temporada 95-96, donde los Flyers llegaban bien a playoffs, ganando la Eastern Conference, pero se vieron apeados de la final de la Stanley por un estelar John Vanbiesbrouck y los sorprendentes Florida Panthers en la segunda ronda.
A pesar de perderse 30 partidos por lesión, Lindros y los Flyers, liderados esta vez por John LeClair y el goalie tándem formado por Garth Snow y Ron Hextall llegaban por primera vez desde la 86-87 a unas finales de la Stanley en el 96-97, pero ahí el poderío ofensivo de los Detroit Red Wings les apeó de la gloria.
Ya poco después Lindros (que llevaba una temporada MVP con 40 goles y 53 asistencias en 71 partidos) se lesionaba de gravedad el uno de abril del 99 y con eso se acababa la temporada ya que en la primera ronda de Playoffs se perdió contra los Leafs.
Lindros ya no volvió a ser el mismo y se lesionaba con mucha frecuencia, además la relación con el management de los Flyers (especialmente con Clarke) era mala y la organización decidió darle la C de capitán a Desjardins. Aún así, con el equipo mermado por las lesiones, se llegaba a la final de Conferencia contra los Devils y volvia Lindros después de una larga lesión. Pero sólo duro dos partidos antes de que Scott Stevens le proporcionara un hit y lo dejaba KO otra vez. Los Devils se llevaban la serie e iban a proclamarse campeones poco después.
Lindros no volvió a vestir la camiseta de los Flyers ya que fue traspasado en la temporada 00-01 después de negarse durante una temporada entera a jugar. Se fue a los Rangers a cambio de Kim Johnsson, Jan Hlavac, Pavel Brendl y una tercera ronda.
Los Flyers, ahora liderados por Jeremy Roenick y el goalie Roman Cechmanek llegaron a Playoffs, pero en la primera ronda perdieron contra los Ottawa Senators. Después de eso, los de Philly contrataban a Ken Hitchcock como Head Coach. También llegaron Tony Amonte, Robert Esche o Sami Kapanen, pero la historia no cambiaba. Éxito en la regular y salidas relativamente prontas en los playoffs.
La noche del 5 de Marzo de 2005 los Flyers y los Senators protagonizaron una de las batallas campales más grandes jamás vistas en la NHL, estableciendo un nuevo récord de penalty minutes en un partido con 419!!
En parte por el juego duro tradicional exhibido por los Flyers, llegaron ese año a la final de conferencia perdiendo contra los sorprendentes Tampa Bay Lightning en siete partidos.
Después del lockout los Flyers fueron muy activos en la free agency y se hacian con Peter Forsberg, Derian Hatcher, Mike Rathje y Mike Knuble para volver a aspirar a la Stanley pero las lesiones impedieron el éxito.
Se llegó al 40º aniversario de los Flyers en la 2007 que resultó ser la peor de la historia para los de Broad Street, perdiendo a Michal Handzus en un trade con Chicago, a Kim Johnsson en la free agency y Eric Desjardins y Keith Primeau optaron por retirarse. Peter Forsberg era nombrado captain pero su lesión crónica en el pie le impidió rendir con garantías. Clarke dimitió como GM y Hitchcock fue destituido después de arrancar la temporada con un 1-6-1. Acabaron como farolillo rojo destacado de la liga con 56 puntos (45 puntos menos que la temporada anterior, récord de la NHL).
Pero se supo aprovechar esta circunstancia. El nuevo GM Paul Holmgren hizo unos cuantos trades interesantes y en el draft con la nueva sensación americana James Van Riemsdyk, aunque aún no ha debutado. Llegaron Kimmo Timonen y Scott Hartnell, Danny Briere, Jeff Carter o Mike Richards para reforzar el equipo que volvió a ganar enseguida.
Se plantaron otra vez en la final de Conferencia por primera vez desde la 03-04, pero ahí su rival de estado, los Pittsburgh Penguins les ganaron en cinco partidos.
Los mismos Penguins les apearon de mayor gloria la temporada pasada al eliminarlos en seis partidos en la primera ronda de Playoffs, pero con las adquisiciones de Ray Emery y sobretodo de Chris Pronger, muchos expertos ven a los Flyers como el rival a batir en la próxima temporada, cosa que tendrán que demostrar sobre el hielo.
Los Carolina Hurricanes se convierten oficialmente en el equipo representativo de la ciudad de Raleigh en la NHL en el año 1997. Anteriormente habían sido los New England Whalers de la WHA durante 7 temporadas y posteriormente los Hartford Whalers de la NHL en las temporadas que van de 1979 a 1997.
La NHL llegó a la conclusión de que el mercado que ofrecía Hartford no era, en absoluto, de los más importantes de la Liga, así que comenzaron los preparativos para trasladar a la franquicia del Estado de Connecticut a otro mercado mucho más amplio y que proporcionase a la NHL más cobertura por parte de medios y mayor número de ingresos tanto de marketing como de venta de abonos.Una de las ciudades que más apostó por acoger el cambio de ciudad de los Whalers fue la ciudad de Raleigh, situada en el Estado de North Carolina. El proyecto estaba encabezado por Peter Karmanos, magnate de las nuevas tecnologías.
Los comienzos de la franquicia no fueron fáciles, ya que se vieron obligados a jugar en otra ciudad cercana a Raleigh, ya que el vetusto Arena de la ciudad, no se encontraba en condiciones para acoger partidos de una alta competición USA como es la NHL, por lo tanto, los Hurricanes jugaron durante sus 2 primeros años de vida en la ciudad de Greensboro, a 90 minutos de Raleigh. Este hecho supuso un desastre para la Franquicia y para su nuevo propietario, ya que todas las predicciones de mercado se vinieron abajo, ya que el desplazamiento para seguir los partidos como locales de una franquicia, suponía, además de un hecho casi inaudito en la NHL y en el deporte profesional norteamericano (casos extremos, como por ejemplo el desplazamiento forzado de los equipos profesionales de Nueva Orleans tras el desastre del Katrina), un auténtico contratiempo para que los habitantes de Raleigh se enganchasen desde el principio al hockey (North Carolina es un Estado con poca tradición) y al equipo.
UNA PRIMERA DÉCADA DE ÉXITOS
A diferencia de otras franquicias nuevas en la Liga, Carolina no tuvo la necesidad de formar un bloque de jugadores procedentes de un Draft de expansión. En su primer año en Carolina, los Hurricanes consiguieron un récord de 33-41-8, quedando últimos en su división. Pese a todo, jugadores como Sami Kapanen, Jeff O´Neill, Gary Roberts o Keith Primeau, hacían presagiar que se contaba con una buena base de cara al futuro deportivo de la Franquicia.
Al año siguiente del cambio de ciudad, Carolina lograría el primer puesto de su división. A los jugadores anteriormente nombrados, se les unió el que sería, hasta la fecha, el goalie más importante de la historia de la franquicia: Arturs Irbe. A partir de la llegada del jugador letón, los Hurricanesconsiguieron el plus necesario de calidad y firmeza que les permitiese afianzarse como una franquicia ganadora y a tener en cuenta.
En la temporada 2001-2002 Carolina lograría clasificarse para las Finales de la NHL. Tras otra temporada regular exitosa, en la que acabaron como primeros de división, eliminaron a Devils, Habs y Leafs en los PlayOff y se plantaron en la Stanley Cup Final en la que se verían las caras contra los todopoderosos Wings. Caerían por 4-1 en unas Finales mucho más disputadas de lo que realmente refleja el resultado final y en la que varios partidos se decidieron en la muerte súbita, como por ejemplo el tercero, que acabo en la tercera prórroga.
Por aquel entonces ya se encontraban en Carolina varios de los jugadores más importantes de su historia, como Brind'Amour, Eric Cole o Ron Francis. Sin embargo, tan solo un año después de perder las finales, los Hurricanes tuvieron 2 años aciagos, en los que los resultados no acompañaron. Los aficionados perdieron el interés por la Franquicia y ésta tuvo varios problemas en lo que a lo económico ataña. Sin embargo, esto tuvo un contrapunto en que Carolina logro hacerse con rondas altas para los Drafts de esos años, Drafts que les servirían para hacerse con jóvenes prometedores y que hoy en día son los líderes indiscutibles de la franquicia: Eric Staal y Cam Ward.
CAMPEONES DE LA STANLEY CUP Y EL ESPIRITU DE CAM WARD
En la temporada 2005-2006, los Carolina Hurricanes se proclamaron campeones de la Stanley Cup. Era una temporada difícil para todos, en la que la NHL debería recuperarse de el varapalo que había supuesto para todos (tanto Liga, como jugadores, franquicias etc.) y volver a posicionarse como una competición firme, con crédito y con una afición, quizás un tanto escasa en comparación con las otras tres grandes ligas, pero siempre fiel.
Carolina volvía a clasificarse para PlayOff como primeros de división. Eliminaron a Habs, Devils y unos muy fuertes Sabres en las primeras rondas, para enfrentarse en la final contra un clásico de la NHL, Edmonton Oilers, que volvían a jugar unas finales tras 14 de años de espera. Estas Finales y los Playoffs en general siempre serán recordados por la figura de Cam Ward, rookie por aquél entonces. Además se hizo con el Conn Smtyhe como MVP de los Playoffs.
En la primera ronda contra los Montreal Candiens, Ward, que se había pasado toda la temporada a la sobra de Martin Gerber, sustituyó al goalie suizo, que estuvo de baja por un virus intestinal en los encuentros disputados en Montreal, encuentros que acabaron con victoria para los Hurricanes y que les dio un plus motivacional para poder pasar de eliminatoria. A partir de ese momento, Cam Ward jugó los que posiblemente sean los mejores Playoffs de un goalie en los últimos años, llevando a su equipo a la victoria por 4-3 ante ya los mencionados Edmonton Oilers, el equipo de su infancia.
Con este campeonato Ward y Staal se consagraban definitivamente en la liga, y los grandes veteranos de la historia Hurricane conseguían el premio a toda una trayectoria y al esfuerzo realizado a favor de su franquicia.
FUTURO
Después de la victoria en las Finales, los Hurricanes pasaron 2 temporadas muy flojas, hasta que por fin, en esta temporada pasada, volvieron a clasificarse para Playoffs. Caerían en las Finales de Conferencia ante los posteriormente campeones Pittsburgh Penguins, tras un 4-0 muy claro que dejaba en evidencia el cansancio acumulado tras dos durísimas rondas resueltas a 7 partidos ante Devils y Bruins.
La temporada que comienza se presenta dura como para todos los equipos, más aun si cabe porque Carolina no se ha reforzado con hombres importantes aunque mantiene el bloque que tan buen papel hizo el año pasado.
Para terminar, un detalle. En cada partido, o si más no, en partidos importantes, en el RBC Center hacen sonar la sirena, para avisar que llega un huracán. Aquí un ejemplo de los pasados Playoffs.
Los Buffalo Sabres entraron en la NHL junto a Vancouver Canucks en 1970, tras muchos años siendo uno de los semilleros más importantes de la liga a través del equipo de la AHL, los Buffalo Bisons.
Sus primeros propietarios fueron Seymour Knox III y Knox Northrup. En cuanto al nombre del equipo, se decidieron a desprenderse del Bisonte cono animal y nombre clave de los equipos de la ciudad, y adoptaron el de los Sabres (Sables), según Knox, por su capacidad para ser un arma tanta ofensiva como defensiva y sobre todo fuerte y rápida en una analogía a como el quería que fuera el equipo de la ciudad.
La suerte sonreiría a Buffalo en su primera temporada, al ganar la primera elección a los Canucks haciéndose con los servicios del que seria el máximo anotador y goleador hasta ahora de la historia del equipo, Gilbert Perrault. Ya en su primera temporada, Perrault anotó 38 goles, consiguiendo el Calder Trophy como el novato del año. No obstante lo mejor estaba por llegar al conseguir el equipo los servicios de Rick Martin (drafteado, que ya en su primera temporada batió el récord de goles de Perreault con 44) y Rene Roberts (procedente de los Penguins), formando con Perreault la famosa “French Connection” (Conexión Francesa) que llevaría a los Sabres a los Playoffs en su tercera temporada en la liga, donde perdieron contra los Canadiens y donde, pese a todo, se hizo famoso entre el público el grito de !Gracias Sabres!, al perder el 6º partido.
Ya en la 74 – 75, los Sabres llegarían a la final de la Stanley Cup, donde perderieron ante los Flyers por 4 -2, serie en la que se vivieron grandes anécdotas como que Jim Lorentz matara a un murciélago en el denominado partido de la niebla, debido al calor en Buffalo y que apenas permitía a los espectadores ver a los jugadores).
A la conexión francesa se unió el año siguiente Danny Gare (gran goleador), permitiendo que durante toda la decada de los 70' el equipo entrase en Playoffs, no pudiendo, sin embargo, llegar a esa ansiada final.
La década de los 80, sin embargo, no sería tan fructífera para el equipo, y eso que se consiguio el título de campeón de conferencia en 1980, así y todo no hubo verdaderos cambios (excepto la marcha de sus grandes estrellas) ni objetivos importantes logrados hasta la season de 1995 – 96.
En esta temporada, además de preparar las maletas hacia un nuevo estadio (El HSBC Arena, dejando atrás el antiguo Auditorio de Buffalo), se estrenaban nuevo logo y camisetas. Tras todo esto llegó el coach Ted Nolan, gracias al cual, los Sabres ganaron el apodo del equipo que más duro trabajaba en el hockey. Nolan y su equipo de aguérridos y duros jugadores, entre los que se encontraban el veterano Burridge, Brad May, Rob Ray y Matthew Barnaby (los hermanos Hanson en la película de 1990 'Slapshot'), así como Dominik Hasek (traspasado por los Blackhawks y que consiguiría varios Vezina Trophy al mejor portero del año y incluso 2 Hart Memorial Trophy), lograrían una gran temporada en el 97, y se consiguieron varios trofeos al mejor ejecutivo del año, Coach y defensa del año, además del ya mencionado Vezina de Hasek.
Sim embargo el éxito durante la temporada no se trasladaría a los Playoffs, donde cayeron contra los Flyers en semifinales. Buena culpa de ello la tuvo la baja de Hasek al ser sancionado por 3 partidos por la NHL al agredir al periodista Jim Kelley. El origen del conflicto estuvo en la tensa relación entre Nolan y el jugador, ya que más adelante Hasek conseguió que echaran al técnico, que llevó a la sustitución de éste en el 3º partido ante los Senators en cuartos de final, por el portero suplente, teóricamente por una “falsa” lesion en la rodilla por parte del portero, al investigar el caso Kelley fue cuando se produjo la famosa agresión. Al final de ésa temporada el equipo fue vendido a la familia Riga.
Con la llegada de los Riga, se confirmó la marcha de Nolan y se empezó a configurar un nuevo equipo, entre los que destacarían, junto a Hasek, Miroslav Satan, Donald Audette o Michael Peca. Estos más la buena temporada de Michal Grosek y los acertados fichajes de Stu Barnes y Joe Juneau llevaron al equipo de nuevo a la lucha por la Stanley Cup ante los Stars en 1999.
Pero, la suerte no estuvo de su lado, pues perdieron en buena parte por un gol de los Stars en una regla que seria no valida al año siguiente y que ya resultaba dudosa en ese momento.
Era el sexto partido, cuando Brett Hull marcó en la 3º prórroga, dando así el título a los Stars. Pero, el skate de Hull estaba dentro la goalie crease -zona azul- de Hasek. Aún así, el goal fue dado válido y los Stars se llevaron la Cup. Ese gol generó mucha controversia, pero se dió por válido porque cuando Hull se pasa el puck al stick con el skate y cuando tira a la net su disparo es totalmente legal. Resumiendo, que cuando Hull pateó el rebote para su stick, no tenía ningún pie en la crease, y una vez le dió al pick, tenía control de él y podía tener un pie dentro. La regla se cambió a la temporada siguiente.
Este incidente desanimaría claramente a los Sabres, que aun asi, con la llegada de Doug Gilmour, conseguirían llegar nuevamente a Playoffs, donde serían eliminados nuevamente por los Flyers, su bestia negra en Playoffs, de la cual precisamente se vengarian en la 2000 – 2001, infrinjiendoles una dura derrota a los de Philadelphia por 8 a 0 en uno de los partidos, aunque luego fueran derrotados en semifinales por los Penguins de Lemieux y compañía en el séptimo partido, en su casa y en la prórroga.
Los primeros años del nuevo siglo no serían en cualquier caso demasiado buenos para la franquicia, que dejó marchar a Hasek a los Wings, donde logró su ansiada Stanley, además de verse involucrada en un escándalo de fraude de la familia Riga, que dejaríqa al club sin propietario, hasta que en el 2003 fue vendido a Golisano y Larry Quinn, antiguo Captain del equip.
La venta del equipo y la liberación por parte del club de algunos jugadores no impidió uno de los momentos más memorables de la historia reciente de los Sabres, que tuvo lugar al ganar a los Capitals por 7 a 1 en al nochevieja de 2003, consiguiendo dos hat–tricks tanto Maxim Afinogenov como Miroslav Satan.
Tras la huelga que paralizó el campeonato en 2004, los Sabres volvieron con fuerzas renovadas, lo que le llevó a conseguir superar las 50 victorias y conseguir 110 puntos, debido sobre todo al buen hacer de su solida defensa formada por Teppo Numinen, Dmitri Kalinin y Henrik Tallinder, y con Tim Conolly como referencia en el ataque. Sin embargo, perdieron en las finales de conferencia ante los futuros campeones, los Carolina Hurricanes.
Al año siguiente volverieron a mostrar su buena forma consiguiendo el récord de victorias de la franquicia (53) y 113 puntos, lo que les valió el único Presidents Trophy de la franquicia. El equipo jugaba muy bien, haciendo espectáculo con una buena base entre Briere, Drury, Vanek, Roy, Afinogenov, Campbell, Miller en la portería... y el equipo volvió a llegar a finales de conferencia, pero cayeron esta vez ante los Ottawa Senators, rivales con quien durante los primeros años de siglo han mantenido una férrea rivalidad.
Durante el 2009, a la vez que confirmaron su nuevo afiliado de la AHL, los Portland Pirates, y volvían a quedarse a las puertas de los Playoffs, consiguiendo 91 puntos, solo a 2 de los Canadiens que lograron la ultima plaza. Además de convertirse en el primer equipo en la historia de la NHL capaz de ganar el Presidents Trophy un año y quedarse fuera de Playoff los dos años siguientes.
Y es que tras 2 exitosos años tras la lockout, aunque el equipo ha mostrado buenas sensaciones a lo largo de diferentes tramos de la temporadas, parece que la oportunidad de conseguir la tan deseada Stanley por los Sabres, se aleja.
Para esta nueva temporada, hay nuevas caras en el equipo como las de Steve Montador, Joe Dipenta o Darcy Regier, procedente de los Sharks. Refuerzos insuficientes para la Eastern Conference, pero se vuelve a esperar a los Sabres en la lucha por un puesto en Playoffs para 2010.
Fundación: 1967 Localización: Los Angeles, California Pacific Division, Western Conference Estadio: Staples Centre (18.118 espectadores) Mascota: Bailey the Lion Máximo anotador: Marcel Dionne (1,307 Points) Máximo goleador: Luc Robitaille (557 Goals) En California hay más tradición de hockey hielo de lo que la gente piensa, y gran parte de esa tradición e historia pertenece a Los Angeles Kings.
Antes de los Kings ya había dos equipos de hockey hielo en Los Angeles, los Monarchs de la Pacific Coast Hockey League y los Blades de la Western Hockey League. El miedo de la NHL a que la WHL podría convertirse en una liga mayor y competir por la Stanley Cup les hizo pensar en expandirse y para ello pensaron en crear franquicias en California, donde había muchos inmigrantes canadienses y de los estados del noreste americanos que formarían la base de los fans. De esta manera el empresario canadiense Jack Kent Cooke pagó los dos millones de “entry fee” a la NHL y obtuvo una de las seis franquicias nuevas de la NHL. A parte de los Kings también entraron los California Seals (ubicados en Oakland, San Francisco), los Minnesota North Stars, los Philadelphia Flyers, los Pittsburgh Penguins y los St. Louis Blues.
Cooke escogió el nombre de Kings y los colores serían el morado (también llamado “Forum-blue”) y el oro, tradicionalmente asociados con la realeza, que también serían los colores de los Lakers de la NBA, equipo del que Cooke también era propietario.
Cooke quería que los Kings jugaran en el Los Angeles Memorial Sports Arena junto con los Lakers, pero los propietarios ya se habían comprometido con los Blades de la WHL. Frustrado, Cooke se propuso hacer su propio pabellón para los Kings y Lakers y de esa manera nacía el Great Western Forum.
El problema era que el Forum no iba a estar listo para el comienzo de la temporada 67-68 y así los Kings alternaban sus partidos en casa en el Long Beach Arena y el Sports Arena. Finalmente, el 30 de diciembre de 1967 se estreno el “Fabulous Forum” en un partido contra los Philadelphia Flyers. Sería su casa durante 32 años.
Bajo la tutela del head coach Red Kelly y con algunos jugadores destacados como Bill Flett, Eddie Joyal, Eddie Shack y Real Lemieux los Kings se metían en playoffs en sus primeras temporadas y eran relativamente exitosos, pero malas decisiones en las oficinas traspasando futuras primeras elecciones del draft por jugadores veteranos y la bajada de espectadores para ver los Kings (Cooke irónicamente comentaba este hecho con que los canadienses inmigrados a California odiaban el hockey) hacían prever tiempos duros en Los Angeles.
Cooke intentaba que los Kings retomaran el buen rumbo fichando al ex-LW de los Leafs, Bob Pulford, como head coach y con éste los Kings volvían a ganar partidos. Se establecía el récord de puntos en regular season de los Kings en el 74-75 con 105 aunque en playoffs no solían llegar muy lejos.
Pero Cooke quería más y se hizo con la estrella de los Red Wings Marcel Dionne, que se convertiría en el máximo anotador de la historia de los Kings, el goalie Rogie Vachon y center Butch Goring. Con ellos, los Kings seguían ganando en la regular season pero en playoffs nunca pasaban de la segunda ronda. En el 79 Dionne se encontraba con nuevos compañeros de línea, los relativamente desconocidos Dave Taylor y Charlie Simmer y la “Triple Crown Line” pronto se convertiría en una de las líneas más peligrosas de la NHL.
Un año después el Dr. Jerry Buss adquiría a los Kings, los Lakers y el Forum por 67,5 millones de $. La “Triple Crown Line” dominaba la NHL con 146 goles y 328 puntos y los tres, junto con el goalie Mario Lessard, eran elegidos para el All-Star Game que se celebraba en el Forum de Inglewood. Dionne acabaría ganando el Art Ross con 137 puntos pero los Kings caían en la primera ronda de playoffs contra los Oilers, donde Gretzky se vengaba por adjudicarle el Art Ross a Dionne. Aún así, los Kings protagonizaron uno de los mayores comebacks de los playoffs de la NHL en el tercer partido, conocido como “Miracle on Manchester”
A pesar de ese gesto, los Kings no se metían en playoffs en las siguientes temporadas y Marcel Dionne decía adiós a la franquicia en el 87 pero los Kings tenían mucho talento joven con Bernie Nicholls, Jimmy Carson, Luc Robitaille y el defensa Steve Duchesne. Lo mejor estaba por llegar!
El polémico Bruce McNall le compraba los Kings al Dr. Buss y de la noche a la mañana los hacía aspirantes al título con un blockbuster-trade para traerse al mejor jugador de la historia al Forum: Wayne Gretzky!!
McNall cambió los colores del equipo a negro y plata (en honor a los Los Angeles Raiders) y con Gretzky, que conseguia su primer Hart vistiendo de King (sería el último de su carrera), se volvían a meter en playoffs, donde justamente eliminaron a los ex de Gretzky, los Oilers, para caer, una vez más, en segunda ronda contra los Flames, que se proclamarían campeones.
Pero seguían fallando en playoffs donde los Oilers se tomarían la revancha del año anterior, eliminando a los Kings en segunda ronda en cuatro partidos.
En el 90-91 Gretzky llevó a los Kings a ganar su primera, y hasta ahora última, división con 102 puntos pero una vez más los Oilers los eliminaban en la segunda ronda de playoffs...igual que en el 91-92. De todas formas, las malas noticias solo habían empezado, ya que para la siguiente temporada Gretzky tuvo una lesión que podía ser “career-ending”. Sorprendentemente, los Kings, liderados por Luc Robitaille, empezaron la temporada muy bien con un récord de 20-8-3. Luc, junto con Jari Kurri, Tony Granato, Tomas Sandstrom, Marty McSorley, Rob Blake, Alexei Zhitnik y el goalie Kelly Hrudey llevaron los Kings al tercer puesto de la división y bajo la tutela del nuevo coach, Barry Melrose, practicaban un hockey ofensivo muy vistoso.
Empezaban los playoffs y los Kings anotaban 33 goles en seis partidos contra los Flames y los eliminaron. En la segunda los favoritos eran los Vancouver Canucks pero los Kings los sorprendieron y los eliminaron también en seis partidos. Llegaban las finales de conferencia y se toparon con los Maple Leafs de Doug Gilmore, que partían como favoritos. Tras una serie muy emocionante y un gran trabajo de Gretzky los Kings dejaban a los Leafs en la cuneta en el séptimo partido y se metían en su primera final de la Stanley de su historia.
Ya en la final se encontraron con los Montreal Canadiens que habían dominado su cuadro de playoffs. Los Kings sorpendieron en el primer partido en Montreal, ganando 4-1 y se mascaba la sorpresa también en el segundo cuando a falta de poco por jugar los Kings ganaban 2-1, pero una polémica petición de medir la curvatura del stick de Marty McSorley por parte del coach de los Habs, Jacques Demers, les proporcionó un Power Play a los Habs, que supieron aprovechar para empatar el partido y ganarlo en la prorroga. Los Kings perdían los siguientes dos partidos otra vez en la prorroga y el quinto por 4-1. De esta forma los Habs ganarían su 24º y hasta ahora último titulo de la Stanley.
Curiosamente, esta final significaba el principio del fín para los Kings. No así para la NHL, que vió como el hockey alcanzaba cuotas increíbles en California y en el 93 nacía el equipo de los Mighty Ducks de Anaheim, a escasas 35 millas de los Kings. Poco después la liga también se expandió a otras ciudades del Sun Belt como Phoenix, Dallas, Tampa, Miami y Nashville.
Pero el daño para los Kings ya estaba hecho por culpa del propietario Bruce McNall que se veía forzado a vender el equipo a Joseph Cohen y Jeffrey Sudikoff por estar implicado en un escándalo de fraude y malversación en sus negocios, incluído los Kings. Hubo momentos en los que los nuevos propietarios ni podían pagar los salarios de los jugadores, lo que llevó a la venta de sus estrellas, excepto Gretzky y Blake, y la bancarota de los Kings en el 95.
Los empresarios Phil Anschultz y Edward Roski compraron el equipo e intentaron empezar desde cero. En ese momento, Gretzky anunciaba que si no eran capaces de hacer un equipo competitivo prefería ser traspasado, cosa que sucedió el 27 de febrero del 96.
Se contrataba a Dave Taylor como GM y poco después a Andy Murray como Head Coach, llegaban jugadores como Zigmund Palffy o Brian Smolinki, pero el mayor acontecimiento fue que los Kings se mudaban al nuevo Staples Centre en el 99 y con la ayuda de Robitaille, Glen Murray y Jozef Stumpel los Kings se volvían a meter en playoffs en el 2000, pero ya ahí quedaron eliminados por los Detroit Red Wings.
Aún así, los años dorados de los LA Kings quedaban atrás y los Kings veían una y otra vez como sus vecinos de Anaheim y los de San José les superaban en los standings de la regular season. En el 2006 se nombraba al ex GM de los Sharks, Dan Lombardi, como nuevo General Manager y se miraba más hacia el draft para reconstruir el equipo. Los Kings hacían historia al hacer debutar el primer jugador japonés en enfundarse una camiseta de la NHL, el goalie Yutaka Fukufuji el 13 de enero de 2007 pero ésta fue uno de los pocos highlights de los últimos años para los Kings, que pasaban por la NHL con más pena que gloria.
Eso sí, parece que los Kings tienen un buen futuro ya que en la actualidad cuentan con algunos jugadores jovenes con mucha proyección como Anze Kopitar, Drew Doughty, Colton Teubert, Dustin Brown o Jonathan Bernier. Esta offseason también se han reforzado con el veterano winger Ryan Smyth en ataque o Rob Scuderi en defensa, y si el Head Coach Terry Murray sabe acoplar bien la mezcla de veteranía con joventud que tiene en el equipo podemos pensar que los Kings van a ser competitivos dentro de muy poco.
Fundación: 1995 Localización: Denver, Colorado Northwest Division, Western Conference Arena: Pepsi Center (18,007) Mascota: Howler the Abominable Snowman Maximo anotador: Joe Sakic (1641 puntos) Maximo goleador: Joe Sakic (625 goles) Stanley Cups: 2 (1995-96 y 2000-01) Títulos de Conferencia: 2 (1995-96 y 2000-01)
Los Colorado Avalanche son una de las franquícias de la NHL que pertenecen a los Estados Unidos. Se encuentran en Denver (Colorado) desde 1995 tras heredar la estructura de los Quebec Nordiques, equipo que estuvo desde 1972 hasta 1995, cuando la franquicia fue comprada por el COMSAT Entertainment Group.
El traslado de Quebec a Colorado
Los Nordiques eran un equipo en expansión, y Quebec, uno de los mercados más pequeños y con menores perspectivas de expansión. Ante esta situación y las previsiones del equipo, Marcel Aubut, por aquel entonces, dueño del equipo, intentó negociar una expansión y mayor inversión con la ciudad de Quebec, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto. Ante esta situación, Aubut vendió el equipo a unos inversores de Denver, que movieron el equipo a esta ciudad. La compra del equipo fue una gran inyección de moral para la ciudad, que recibía con los brazos abiertos a un equipo con una gran proyección. 12.000 abonos de temporada se vendieron en apenas más de un mes de salir a la venta. Un mes después, se presentaron ante la afición como los Colorado Avalanche, siendo estos el segundo equipo en jugar en esta ciudad. Los primeros fueron los Colorado Rockies, que estuvieron de 1976 al 1982 cuando se trasladaron a New Jersey, equipo que aún se mantiene, los New Jersey Devils.
El debut y lo que venía después
Los Colorado Avalanche debutaron en 1995 en el McNichols Sports Arena, el 6 de Octubre, con una victoria 3-2 ante los que, años después, se convertirian en sus mayores rivales y con los que vivirían una gran rivalidad, los Detroit Red Wings. Liderados por el capitán Joe Sakic, el sueco Peter Forsberg y el defensa Adam Foote, los Avalanche completaron una gran columna vertebral con la contratación del goalie Patrick Roy, de los Canadiens. El traspaso se llevó a cabo después de encajar en un encuentro 9 goles en 26 disparos ante, curiosamente, los Detroit Red Wings. El traspaso llevó a Roy y a Mike Keane a Colorado a cambio de Jocelyn Thibault, Martin Rucinsky y Andrei Kovalenko, en lo que se convertiría probablemente en el traspaso más importante y más acertado de la historia de la franquicia.
La primera temporada acabó con un brillante 47–25–10, acabando como líderes de la Pacific y subcampeones de la Western Division. Vancouver Canucks, Chicago Blackhawks, y los campeones de la liga regular, los Detroit Red Wings, cayeron en Playoffs ante Colorado. Se presentaba la final ante los Florida Panthers, que entraban también por primera vez en una final de la Stanley Cup. Dos novatos en uno de los momentos más importantes del hockey hielo. Tras ganar los tres primeros partidos, se entró en el cuarto, donde Florida vendió cara su piel. Tras más de 100 minutos de juego, y 3 prórrogas, un tanto del defensa Uwe Krupp daba la Stanley Cup a Colorado en su primer año en Denver.
La siguiente temporada se presentaba aun mejor. 49–24–9 y campeones de la Presidents Trophy, lo que preveía de nuevo una temporada de éxitos. Sin embargo, las cosas no salieron como se esperaba, y Detroit se tomó la revancha del año anterior eliminando 4–2 en las finales de Conferencia a Colorado para luego conquistar el título. Colorado había eliminado anteriormente a Chicago y Edmonton, los dos equipos con los registros más bajos de la Conferencia.
En 1997, la compañía Ascent Entertainment, propiedad de COMCAST y que dirigía tanto a los Avalanche como a los Nuggets, se veía obligada a vender a AT&T's Liberty Media Group a cambio de $75 millones de dólares. Ese mismo año, Colorado se vió obligado a igualar una oferta de los New York Rangers de $21 millones por tres temporada a Joe Sakic, lo que obligó a una subida de los límites salariales por parte de la NHL.
En la temporada siguiente, Colorado ganó de nuevo la Pacific Division con un 39-26-17, pero las cosas se acaban pronto, pues después de liderar 3-1 la serie, caen eliminados ante los Edmonton Oilers. Algo parece que se había acabado. Marc Crawford, el hasta ese momento entrenador, rechazó la oferta de renovación y Bob Hartley pasaba a ocupar el puesto. Se necesitaba un cambio, algo que provocase que esta derrota inesperada cayese en el olvido.
La entrada de Nashville la temporada siguiente trasladó a Colorado al Northwest, una división nueva donde volver a empezar. Y se empezó bien, con un récord de 44-28-10, ganando en la nueva división y segundos de conferencia. Se volvían a recuperar las buenas sensaciones. Tras eliminar a los Sharks y de nuevo a los Wings, Colorado perdió ante los campeones de la Presidents Trophy, los Dallas Stars, por 4-3, estando a punto de llegar de nuevo a la final.
La llegada al Pepsi Center
La temporada 99/00 será recordada por el traslado a un nuevo estadio, el Pepsi Center, que costó nada más y nada menos que 160 millones de dólares. A pesar del estreno, las cosas siguieron igual, por el buen camino, ya que se mantuvo el nivel de la temporada anterior. 44-28-11-1 y campeones de nuevo de la Northwest. Para ése año, se produjo un traspaso importante, con el objetivo de no repetir errores y intentar ganar la Stanley. Colorado consiguió a Ray Bourque, además de Dave Andreychuk a cambio de Brian Rolston, Martin Grenier, Samuel Pahlsson y una primera ronda. El traspaso fué solicitado por Bourque, que quería tener su nombre en una Cup, así que quería estar en un equipo aspirante al título antes de su retirada. Pero la mala suerte se cebó de nuevo con Colorado, que después de eliminar a Phoenix y Detroit, cayeron de nuevo 4-3 ante Dallas, repitiendo la derrota del año anterior.
Y llegó el mejor año de la historia
Todo lo que le venía sucediendo a Colorado no era más que un incentivo para que el equipo diese lo mejor de sí mismo. 52–16–10–4 para acabar como campeones de la Presidents Trophy y de división. Las cosas de nuevo volvían a ir bien, pero tocaba ser paciente. El refuerzo necesario llegaba de la mano de Rob Blake, que llegaba desde Los Angeles junto a Steven Reinprecht a cambio de Adam Deadmarsh, Aaron Miller y la primera ronda del 2001. Blake era la pieza que faltaba y formó una de las bases más temibles de la NHL. Pero las cosas no serían tan sencillas. Peter Forsberg se lesionaba de gravedad y se perdería lo que quedaban de Playoffs. Un duro golpe para el equipo y la afición, que no hizo más que sumar más ganas de superarse. Un histórico 3–1 en el Pepsi Center ante los New Jersey Devils daba a Colorado su segunda Stanley, la primera en su nuevo estadio, de la mano de Joe Sakic, el gran capitán.
La siguiente temporada fue buena, pero superar lo del año anterior se suponía casi imposible. 45–28–8–1 para ser uno de los equipos menos batidos de toda la NHL. En este caso, fue Detroit, quién se alzaría más tarde con la Stanley, pues les eliminaban del camino hacia la reválida de la Stanley, pero no hacía más que confirmar una de las mayores rivalidades que se han forjado en los últimos años. La 2002/2003 sería la última vez que veriamos en acción a todos los miembros de tan gran equipo. Ocho títulos de conferencia seguidos, pero eliminados por los Wild a las primeras de cambio.
Llega el Salary Cap, y con el se van los sueños
Después de esta temporada, se nos retiraba un ídolo, Patrick Roy, el mejor Goalie de la historia de Colorado. Para compensar, llegaban Teemu Selanne y Paul Kariya desde Anaheim, pero no se sabía si David Aebischer podría cumplir con la tarea de substituir a Roy. 40–22–13–7, pero los Canucks les arrebataban el título de división después de 9 años siendo campeones. Los Sharks se encargarian en segunda ronda de Playoffs de despedirlos de la carrera por la Stanley. Fueron buenos tiempos, pero ahora tocaba volver a empezar.
Saltandonos el año del Lockout, pasamos al del Salary Cap, donde Colorado sería el equipo que más vería su estructura afectada. Peter Forsberg y Adam Foote se marcharon para hacer espacio salarial a Joe Sakic y Rob Blake. Consiguieron salvar los muebles un poco logrando el segundo puesto de conferencia con 43–30–9, superados por Calgary y empatados con Edmonton. Después de eliminar a Dallas, Anaheim les despedía de los Playoffs. Seguían estando ahí, pero ya no era lo mismo.
2007 sería el año donde por primera vez en muchos años Colorado se quedaba sin Playoffs. 44–31–7 para acabar novenos, justo a un punto de los Flames, octavos de conferencia. El dato cruel es que el gol que eliminaba al equipo de entrar a los PO era marcado por Paul Kariya, asistido por Peter Forsberg. Ni la llegada de Theodore a cambio de Aebischer, ni la llegada de Paul Stastny, hijo de Peter Stastny (ex-Nordiques), fueron suficientes para que el equipo levantase. Al año siguiente, hubo una gran inversión. Scott Hannan y Ryan Smyth fueron los grandes fichajes, Peter Forsberg firmaba para ayudar al equipo en lo que quedaba de temporada y se logró fichar a Adam Foote de nuevo. Las cosas mejoraron, se entró en postemporada, pero los Wings, de nuevo, nos echaron de Playoffs.
2008/2009 significaba, finalmente, el final de una era. 32-45-5 para firmar la peor temporada de la historia desde que el equipo está en Colorado. Nada funcionaba, el equipo nunca estuvo cohesionado, faltaba seguridad en todos lados y las cosas iban a peor, como que Peter Stastny o Joe Sakic se perdieron toda la temporada por lesión. Esta temporada acabó con la retirada de todo un ídolo, desde los años de Quebec, y al que le debemos lo que somos hoy en día, Joe Sakic, nuestro capitán, uno de los mejores jugadores de la historia de la NHL y al que Colorado estará siempre eternamente agradecido. Ahora, toca ser paciente, esperar, y recordar con una sonrisa lo que hemos sido. De cara al futuro, el equipo vivirá esta temporada con la pérdida de Sakic retirado, un Sakic que verá como le retiran su número en el primer partido de temporada regular en Colorado. Se espera que Paul Stastny, ya recuperado, se convierta en el nuevo jugador franquicia y que junto a Matt Duchene, elegido en el número 3 del pasado Draft, el equipo empiece de cero para intentar volver algún día a Playoff y, de ahí, a las Finales.
Off-the-record:
Añadir, como extra, que Colorado ostenta el récord en sold outs, partidos consecutivos con el estadio lleno hasta la bandera, de la NHL, con 487 partidos, de Octubre de 1995 a Octubre de 2006.
Y para terminar merece una mención especial la rivalidad entre Colorado y Detroit, que empezó en 1996. Durante el 6º y último partido de esa serie, Claude Lemieux cargó contra Kris Draper mandándole al cirugiano facial. La temporada siguiente, y para ser más concretos el 26 de Marzo de 1997, en el Joe Louis Arena, el estadio de Detroit, se produjo una melee llamada Bloody Wednesday, donde todos o casi todos los jugadores se pelearon entre ellos, incluso los porteros de ambos equipos en una pelea para la historia. Ese partido terminó con 11 goles -decidiéndose a favor de los Wings en la OT-, 39 penalties, 148 PIM. La rivalidad entre ambos equipos siguió igual hasta 2002, pero nunca nada igual como ese día.